La pasta fresca era una de mis asignaturas pendientes, desde hace dos Navidades que tenía la máquina para hacerla aún en su caja criando polvo en el fondo de uno de mis armarios de cocina.
Nunca encontraba el momento y me daba una terrible pereza ponerme a ello.
No obstante, me hacía ilusión al menos probar a hacerlo, no tanto por como pudieran quedar los tallarines, la lasaña o las canelones, sino por poder hacer raviolis con el relleno que me apeteciera.
Hace un par o tres de años, había probado uno en un restaurante del Born que me habían encantado, eran de pera y ricota y todas las veces que he ido al restaurante en cuestión he terminado pidiéndolos y con las ganas de poder hacerlos en casa y hacer pruebas con distintos quesos.
Quizá por eso cuando me regalaron la máquina de hacer pasta lo primero que pensé fue en comprar un molde para hacer raviolis, aunque al final la pereza me haya podido hasta ahora.
El pasado fin de semana, por fin me puse a ello. He de reconocer que el proceso es un poco engorroso, que tardas mucho más que yendo al super de la esquina, comprando una caja de raviolis de las de la zona de refrigerados, y, cociéndolos, pero el resultado es espectacular!
Merece la pena? en mi opinión no para diario, a no ser que un día te líes a hacer gran cantidad y congeles (que no se que tal aguantarían el congelado), pero sí para ocasiones especiales debido al gran abanico de posibilidades con las que se puede jugar: añadirle ingredientes a las pasta, las combinaciones del relleno, etc.
Así que si tenéis máquina de hacer pasta en casa y, como la mía, está criando polvo animaros, por lo menos a probar el resultado, quizá así de vez en cuando le saquéis el polvo y tengáis para comer un delicioso plato de pasta fresca. No es difícil, simplemente requiere tiempo y paciencia.
A continuación os dejo la receta, como está centrada más que nada en la elaboración de la pasta fresca y los raviolis no incluyo el plato terminado ni el acompañamiento, os dejo una sugerencia pero aquí cada cual a su gusto. Espero que os guste y que sirva para animaros a probar la pasta fresca casera!
Pasta fresca: Raviolis de queso de cabra, pera y nueces
Ingredientes:
Para la pasta fresca (fuente Directo al paladar):
- 500 g. de harina de trigo.
- 3 huevos grandes a temperatura ambiente.
- un poco más de harina a disposición
Para el relleno:
- nueces.
- rulo de cabra
- una pera cortada a pequeños dados
Preparación:
Para la pasta fresca:
Disponer la harina en un bol ancho e incorporarle los huevos, amasar hasta que quede todo bien ligado y la masa esté ligeramente dura y pueda despegarse de las manos.
En caso de que quede excesivamente seca, se le deberá añadir un poco de agua, y, de lo contrario, un poco más de harina.
Tapar el bol con papel film y dejar reposar durante una hora.
Mientras, se puede elaborar el relleno.
Una vez transcurrida, dividir la masa en varias porciones, y, con ellas formar bolas que se deberán alisar ligeramente, con la ayuda de un rodillo, hasta que su grosor permita pasarlas por la máquina de hacer pasta.
A continuación, pasar la pasta por el rodillo empezando por el de mayor grosor y terminando con el más fino. Este proceso se deberá hacer unas 5 o 6 veces para cada porción de pasta, dependiendo del grosor deseado.
Extender las láminas de pasta sobre una superficie limpia y lisa, y, enharinar bien únicamente por una de las caras, la que irá sobre el molde para hacer raviolis.
Seguidamente, colocar una lámina de pasta sobre el molde y rellenar cada una de las cavidades con una cucharada del relleno.
Cubrir con otra lámina de pasta, colocando la parte enharinada arriba, y pasarle el rodillo hasta que quede bien marcada la forma de los raviolis.
Desmoldar cuidadosamente y separar los raviolis, si es necesario, con la ayuda de un cortador.
Cocer en abundante agua hirviendo con una pizca de sal y una cucharada de aceite.
Para el relleno:
En un recipiente, desmigar el rulo de cabra y añadirle las nueces troceadas y la pera, mezclar bien y reservar en el frigorífico hasta el momento de su utilización.
Sugerencias:
Servir aliñados con un poco de aceite de oliva virgen extra aromatizado a la albahaca, un poco de parmesano rallado y unas hojas de espinacas frescas, o, de albahaca.
